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domingo, 20 de febrero de 2011

El record mas lindo del mundo!




En esta ridícula nación siempre me ha llamado la atención que de todo queremos hacer un record, porque somos un país de tan pocos logros que nos pegamos contra la pared para que el divino nos ilumine con una genial idea y así sacar aplausos y ser famoso por esos 20 segundos que dura la nota en pantalla, mientras los ojos sapos que están frente a la Tv. miran con asombro tan simpático espectáculo criollo y les dicen a sus papis que porque en su pueblucho nunca ha salido un solo record.
Y así podemos encontrar el “pastel de choclo” mas grande del mundo, con carnes que entrego ese empresario riquillo de la zona con la sola condición de que en diciembre le den el votito, que le cuesta si usted sabe que la represento. O que me dicen del “chaleco” mas grande del mundo, si no nos costo naita dijo una señora que a pie juntillo pasaba sus manos de aquí pa´lla dándole vida a esa lana y me vuelve a decir, si no nos costo nada, si el “Rosario”, se pelo 400 ovejas y lo demás corrió por cuenta de la municipalidad, si no nos costo naita.
Curioso además que cada record va asociado a “lo mas grande del mundo”, como si dicho apellidó le diera una fuerza extra y ahí están todas las viejitas con su pañuelo en la cabeza, cumpliendo el sueño ordinario, ese sueño que no pudieron lograr de otra forma, no porque no hayan querido, sino porque este país es tan carente de oportunidades que ven en este tipo de espectáculos su minuto de fama, su segundo de gloria, cuando la tv la muestra toda sudada con su culo parado dando vuelta la masa, tejiendo, o echándole el pinito o quien sabe que mas.
Pero esa tarde en el pasaje roto de mi vida, fui como siempre a buscar a mi compañera, porque como cada viernes pasaba por ella, cuando el suizo marcaba las 20:30, pasaba yo con ese olor a pachulí pirata, con ese peinado exótico de mi infancia del que tantas veces me arrepentí y con la mejor pilcha, la polerita menos rota, para que la damita no se llevara una desilusión de esas que a uno lo dejan con el molde hecho. Y así me fui suelto, contento, porque debo admitir que tanto la amaba, que con solo verla tiritaba de emoción, porque los callampas como yo también amamos en los suburbios tristes de la plaza guachaca, y ahí la veía a ella tan radiante y ella con sus ojitos con ese brillo que jamás perdió y ese pelo y sus rulitos de los que me colgaba por las noches para no dejarla. Ese día no se si hacia frío y que mas da el entorno, si estaba con ella y todo lo demás no cuenta, y le pregunte como le había ido en el colegio, eran tiempos gloriosos de colegio y risas, y bien me dijo ella con su voz sutil, con esa que le daba ritmo a mi vida, y luego llegaron las caricias, los abrazos, las siete veces que partíamos al negocio a comprar dulces, chocolates y todo lo que alcanzaba con ese presupuesto indigno, con todas esas moneditas que alcanzaba a juntar de mi supuesta colación, y era tan feliz junto a ella, como olvidar su aroma, como olvidarla. Pero ese día yo quería hacer mi propio record, sin cámaras de Tv, sin prensa, sin un puto periodista que me mandara a portada, que me hiciera famoso. No recuerdo si ella o yo tomo el tiempo ese día, no se quien estuvo a cargo del cronometro, pero eso poco importa, solo se que existió un reloj. Y me colgué de su cintura, me acerque cobardemente y la bese, la bese tan intensamente como quien quiere ser recordado de por vida, la bese y ella tan suave, tan tierna, la bese y así estuvimos minutos, sin despegarnos, sin dejar espacio entre nuestras bocas, sin dejar que el aire se escapara entre nosotros, y la seguí besando y así por segundos, minutos, hasta que en mi mente no cabía un solo pensamiento que no fuera ella, hasta que nuestras respiraciones compartidas se empezaban a extinguir y fue eso, solo eso lo que nos detuvo, porque ella se empezó ahogar y tuvimos que para el tiempo, y ella me mando una sonrisa de medio lao´ que me volvió a enamorar y así quede en su vida para siempre y así quedo ella en la mía, como la mujer que mas tiempo se ha colgado de mis labios, si aun lo recuerdo como si fuera hoy cuando el reloj me golpeo con el cronometro marcando 54 minutos 13 segundos.
Por Sudaca

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