
En conversación con el programa El Megáfono de Radio Universidad de Chile, el sacerdote y rector de la Universidad Alberto Hurtado, Fernando Montes, aseguró que el “endiosamiento”, que realizó la comunidad de la Iglesia el Bosque de su párroco, Fernando Karadima, derivó en una verdadera “dictadura”, lo que habría favorecido el ambiente para los abusos.
El caso Karadima abrió un intenso debate dentro de la sociedad chilena, pero sobre todo, al interior de la Iglesia Católica. Este escándalo generó un daño en la credibilidad de la institución eclesiástica, no sólo por las denuncias de abusos sexuales, sino también por el encubrimiento y las redes de protección que se articularon en torno al ex párroco de la Iglesia El Bosque.
En conversación con el programa El Megáfono de nuestra emisora, el sacerdote jesuita y rector de la Universidad Alberto Hurtado, Fernando Montes, aseguró que existieron ciertos elementos que permitieron que este caso se desarrollara de cierta forma, como la “sacralización” de la figura de Karadima en un círculo “tan cerrado y excesivamente dependiente del líder” como el de la parroquia El Bosque.
Montes calificó al sacerdote como un “dictador” y señaló que esta condición favoreció el ambiente para cometer los abusos.
“En la iglesia está el peligro de la sacralización, que la autoridad no sólo sea autoridad, sino que se transforma en un ser sagrado, que no se toca, no se critica y en ese sentido esto puede ser una enorme oportunidad de redefinir el modo de ejercer la autoridad. Si a eso se une un carácter duro y firme con liderazgo intelectual y emotivamente envolvente, el fiel queda como una pobre piltrafa en manos de un dictador”, sentenció el sacerdote.
En la misma línea, el también sociólogo agregó que “mucho más grave que el abuso sexual, que está tan extendido en nuestra sociedad, la raíz más profunda es esta especie de endiosamiento que puede producir dictaduras. La dirección espiritual, en lugar de hacer un acompañamiento respetuoso al decir tú estás triste y yo te ayudo, se convierte en yo le digo al otro lo que tiene que hacer. Eso me parece aberrante porque genera un liderazgo con dependencia, en circunstancias que el evangelio implica un liderazgo de servicio”.
Para el sacerdote esto explicaría porqué algunos de los discípulos y cercanos al círculo de Karadima se niegan a creer en la veracidad de las denuncias.
De todas formas, Montes subrayó que para entender la lógica de estos abusos no hay que centrarse sólo Karadima, sino que en el sistema eclesiástico que estaría arrastrando otro tipo de problemas.
“Aquí no es sólo culpa de Karadima ni del arzobispo. Cuando esto pasó en Boston, Irlanda y Australia puede haber un sistema que debe ser revisado muy de fondo. Como ejemplo puedo decir que yo he ido mucho a Punta Peuco y conocí al tristemente célebre torturador ´Guatón Romo´. Él puede tener toda las culpabilidades que se quiera, pero sería de una absoluta superficialidad de mi parte creer que todo lo que pasó en derechos humanos en Chile, lo personalizara en el Guatón Romo como si él fuera responsable. Hay cosas más de fondo”, dijo el jesuita.
Sobre el silencio y la negación a pedir perdón de las autoridades de la Iglesia como el ex arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, Montes aseguró que el cardenal reconoció que había cometido un error, pero criticó que no haya explicitado sus disculpas a las víctimas: “Le he oído decir que se equivocó y lamenta lo que ha pasado por las víctimas. Eso yo lo tomé como perdón, pero lamento que no use la palabra porque eso es un pilar fundamental en el cristianismo”, dijo.
Montes sostuvo además que la condena emitida por el Vaticano es suficiente, pero recalcó que es la justicia civil, la que tiene que determinar los castigos en relación a los delitos cometidos, ya que la Iglesia no tiene la potestad para mandar, por ejemplo, a un cura a la cárcel.
por Loreto Soto
No hay comentarios:
Publicar un comentario